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audios: 

Mi silencio se escucha en mi lejanía, 

dejando un rastro de huellas sinceras,

dibujadas,
y mi lengua callada,
vomitoria de aullidos,
provoca asperezas.
La paciencia la tengo descarrilada,
sin propósitos,
en cada segundo.
Soy un mero espectador de mi instante. 

 

Composición de 2008, mucho mas grande que el propio autor, concretamente 150x250cm, la obra descansa en el suelo sobre dos pares de pies, uno a cada lado de escayola blanca, que son una reproducción de los pies del artista realizados en el año 2006.

Solo en esta ocasión, la obra aparece enmarcada por un marco clásico dorado y muy ancho, de 15cm, que recorta el fondo negro sobre el que se ha colocado una composición de 966 cuadrados de 4x4cm simulando el alicatado de azulejos en una pared, cada uno de color rojo, como el color de la sangre o la pasión, fragmentos de papel hecho a mano, que pretende comunicar cómo a partir de una obra pequeña, ésta se transforma en algo más grande a partir de la repetición de un objeto. También nos comunica el no poner límites a la hora de crear una obra de gran formato, donde cada reto es una aventura realizable.

A su vez, la composición está completada en cada uno de los cuadraditos de papel por 9 tachuelas ensambladas en cada uno de los papeles, perfectamente ordenadas y colocadas simétricamente. Un total de 8.694 tachuelas se han utilizado en esta obra.

Esto, representa, o bien un paisaje aéreo mediterráneo, o bien, un paisaje humano en el que cada elemento justifica un orden establecido. Todo es perfecto, se sigue un patrón repetido incesantemente ya que la vida es un cúmulo de instantes que se van repitiendo.

Así mismo, podemos apreciar en esta obra y en las siguientes esculturas, cómo un material tan frágil como el papel de algodón hecho a mano, se completa perfectamente con un material duro como es el hierro del que están hechas las tachuelas, una relación íntima entre la fragilidad y la dureza del Ser.